
Kerygma en un grupo de evangelización de primer anuncio en la calle. Nace en el año 2009 en la diócesis de Alcalá de henares (Madrid) con un gran deseo de colaborar con Dios en la salvación de las almas a través de este apostolado concreto que nos ha pedido el Señor, salir a la calle a evangelizar y así llegar a nuestros hermanos alejados.
Somos un grupo de laicos acompañados por un sacerdote. Además del apostolado propio que organiza Kerygma participamos, durante todo el año, en la Escuela diocesana de Evangelización.
Tras quince años evangelizando en nuestra diócesis, después de un tiempo de discernimiento y con la bendición de nuestro Obispo, hemos querido llevar esta experiencia de apostolado, que tantos frutos ha dado, también a otras diócesis. Así nació, en 2024, un nuevo grupo de evangelización en la calle en la Archidiócesis de Oviedo.

Kerygma es una palabra griega que significa proclamación o anuncio. El kerygma es la proclamación gozosa de la salvación ofrecida por Dios a través de Jesucristo. Es la primera predicación apostólica que hizo la Iglesia tras Pentecostes. Se centra en la persona de Jesús y la invitación a la fe y al arrepentimiento. El Kerygma debe predic
Kerygma es una palabra griega que significa proclamación o anuncio. El kerygma es la proclamación gozosa de la salvación ofrecida por Dios a través de Jesucristo. Es la primera predicación apostólica que hizo la Iglesia tras Pentecostes. Se centra en la persona de Jesús y la invitación a la fe y al arrepentimiento. El Kerygma debe predicarse con alegría y convicción.
¡El hombre es amado por Dios! Este es el simplísimo y sorprendente anuncio del que la Iglesia es deudora respecto del hombre. La palabra y la vida de cada cristiano pueden y deben hacer resonar este anuncio:
¡Dios te ama, Cristo ha venido por ti; para ti Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida!
(JUAN PABLO II · Christifideles Laici, 34)
"El kerygma debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial" (Papa Francisco · Evangelii Gaudium, 164)

La forma más habitual de evangelización, aunque no la única, son las vigilias de adoración y evangelización. Consisten en abrir las puertas de la iglesia mientras el Santísimo Sacramento permanece expuesto para la adoración. Algunos permanecen ante el Señor en oración de intercesión, mientras otros salen a la calle, de dos en dos, para e
La forma más habitual de evangelización, aunque no la única, son las vigilias de adoración y evangelización. Consisten en abrir las puertas de la iglesia mientras el Santísimo Sacramento permanece expuesto para la adoración. Algunos permanecen ante el Señor en oración de intercesión, mientras otros salen a la calle, de dos en dos, para encontrarse con las personas, anunciarles el kerigma e invitarlas a entrar en la iglesia para orar.
Una vez dentro del templo, encuentran la acogida de laicos preparados para acompañarlas y sacerdotes con quienes pueden conversar o recibir el sacramento de la Reconciliación. A lo largo de estos años hemos sido testigos de numerosos frutos de conversión: personas que se han confesado después de décadas alejadas de la Iglesia, que se han integrado en la vida de una comunidad parroquial, que han participado en retiros espirituales tras este primer anuncio o que han solicitado recibir los sacramentos del Bautismo, del Matrimonio o de la Unción de los Enfermos.
Además, utilizamos otras formas de evangelización de primer anuncio, dando testimonio público de nuestra fe: el rezo del rosario en lugares públicos, mimos, representaciones teatrales, música en la calle, procesiones populares y procesiones con el Santísimo Sacramento. También realizamos visitas domiciliarias, casa por casa. Todas ellas son valiosas oportunidades para anunciar el kerygma.

La oración y la vida sacramental son el fundamento de toda nuestra labor evangelizadora. Tanto la oración personal como la comunitaria alimentan la misión, que debe brotar siempre del encuentro con el Señor. Estamos convencidos de que no hay evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo. Nosotros no somos más que sencillos y po
La oración y la vida sacramental son el fundamento de toda nuestra labor evangelizadora. Tanto la oración personal como la comunitaria alimentan la misión, que debe brotar siempre del encuentro con el Señor. Estamos convencidos de que no hay evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo. Nosotros no somos más que sencillos y pobres instrumentos en sus manos.
Como nos recuerda Jesús en el Evangelio: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Por eso buscamos permanecer unidos a Él, sabiendo que toda fecundidad apostólica procede de Dios y no de nuestras propias fuerzas.
El misionero ha de ser un «contemplativo en acción ». El futuro de la misión depende en gran parte de la contemplación. El misionero, si no es contemplativo, no puede anunciar a Cristo de modo creíble. El misionero es un testigo de la experiencia de Dios y debe poder decir como los Apóstoles: « Lo que contemplamos... acerca de la Palabra de vida..., os lo anunciamos »
(1 Jn 1, 1-3).
(JUAN PABLO II · Redemptoris missio, 91)
"Sólo quien tiene a Dios puede dar a Dios" (Benedicto XVI · Diócesis de Bolzano · 6 de agosto 2008)
«La clave de toda escuela de evangelización es dar testimonio de lo que se ha contemplado, del encuentro que se ha tenido con el Dios de la vida». (Papa León XIV, 29 de agosto de 2025).
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